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Sobre falsas lapas y banquetes de jacas

Esta mañana paseando por la rasa de Playa de las Américas (Los Cristianos), por el nivel de marea, no parecía que pudiera encontrar algo interesante que fotografiar. Pero, siempre voy con el móvil dispuesto a tomar alguna instantánea curiosa. Y en breve se presentó la oportunidad.


El desove de una falsa lapa. Aunque se parezca a una lapa (Patella sp.), no lo es; se trata del gasterópodo pulmonado Siphonaria pectinata que aparecía rodeado por la masa de huevos que habría puesto horas antes.

Siphonaria pectinata vive en los charcos mareales junto a lapas y bígaros, se alimenta de las algas microscópicas que crecen sobre las rocas.

Un poco más allá vi que alguien se había dado un banquete con peonzas (Gibbula sp.). Los cascajos de las conchas parecían señalar a algún cangrejo, pero, ¿cuál?



A escasos metros encontré la respuesta en una pequeña poza, en la que se podían ver diversos restos de conchas troceadas.



Y semioculta en su cueva estaba una de las responsables...



una jaca (Eriphia verrucosa) sobresalía de su cueva esperando a que yo hiciera cualquier movimiento, que ella consideraría como amenaza, para ocultarse en su guarida. 
La jaca tiene unas potentes pinzas con las que puede desmenuzar las peonzas y comerse con voracidad al infortunado caracol.

En la playa de El Sardinero


El "tomate marino" (Actinia equina) en sus dos variedades de color, rojo y verde; aparecen con sus tentáculos retraídos al haber quedado expuestos al aire por la bajamar.

En algunos lugares de la línea de varado podemos encontrar grandes acumulaciones de conchas, en muchos casos fragmentos, especialmente de las pequeñas caracolas de Bittium reticulatum.

Ya en casa, y con una lupa binocular, al hacer una observación más minuciosa se pueden ver otras especies

La gusana verde Eulalia clavigera, un predador voraz y muy abundante, que merodea por las rocas en busca de posibles presas. El crustáceo cirrípedo Chthamalus tapiza las rocas de la zona de marea en las costas del cantábrico; como es el caso de estos en El Sardinero.

Algunas rocas aparecen recubiertas con los tubos del anélido Pomatoceros triqueter. A su alrededor todo un surtido de "cascajos", pero, que a ojos de un buen observador de la naturaleza pueden resultar especímenes interesantes.

Promontorios rocosos que quedan expuestos en bajamar; están recubiertos por Chthamalus.