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En la playa de El Sardinero


El "tomate marino" (Actinia equina) en sus dos variedades de color, rojo y verde; aparecen con sus tentáculos retraídos al haber quedado expuestos al aire por la bajamar.

En algunos lugares de la línea de varado podemos encontrar grandes acumulaciones de conchas, en muchos casos fragmentos, especialmente de las pequeñas caracolas de Bittium reticulatum.

Ya en casa, y con una lupa binocular, al hacer una observación más minuciosa se pueden ver otras especies

La gusana verde Eulalia clavigera, un predador voraz y muy abundante, que merodea por las rocas en busca de posibles presas. El crustáceo cirrípedo Chthamalus tapiza las rocas de la zona de marea en las costas del cantábrico; como es el caso de estos en El Sardinero.

Algunas rocas aparecen recubiertas con los tubos del anélido Pomatoceros triqueter. A su alrededor todo un surtido de "cascajos", pero, que a ojos de un buen observador de la naturaleza pueden resultar especímenes interesantes.

Promontorios rocosos que quedan expuestos en bajamar; están recubiertos por Chthamalus.

Línea de varado

Pequeña guía visual de muestras marinas, sin conchas de gasterópodos ni bivalvos,  encontradas en las líneas de varado de las costas españolas.

La línea de varado es la marca de restos de arribazón que, sobre la arena de la playa, ha dejado la pleamar. Esos restos nos dan información sobre los organismos que viven en la zona litoral, en las áreas batidas por el oleaje y sometidas a las mareas, así como los bentónicos de aguas poco profundas o incluso los pelágicos que fueron arrastrados tras una tormenta. 

Haz click en las imágenes para verlas a un tamaño mayor.











Fuentes
Para identificar organismos o restos marinos varados es aconsejable usar guías. Estas son las que uso con frecuencia:



Generalmente es más que suficiente con este surtido, pero, en ocasiones hay que recurrir a obras más especializadas que suelen encontrarse en formato pdf en Internet.

También se pueden encontrar multitud de objetos que podríamos denominar como restos antrópicos.

Desde quillas de tablas de surf a "rosquillas" de artes de pesca o pequeños muñecos. Proceden de la Isla de Plástico que deriva por el Atlántico Norte y va dejando sus migajas por las costas europeas.

La peonza marina


La peonza marina (Bolma rugosa (Linnaeus, 1767)) es un caracol que vive en aguas someras (no más de 50 metros de profundidad), en fondos rocosos. En los ejemplares juveniles la superficie de su concha es muy rugosa, con estrías y salientes espinosos, mientras que la de los adultos está muy erosionada.

 


Es una especie que se encuentra con facilidad en las aguas de Canarias.

El opérculo* de la peonza marina (llamado ojo de Santa Lucia) es vistoso y por ello es utilizado en joyería. Antiguamente lo usaban las mujeres de los marineros como amuleto, pues se tenía la creencia que protegía frente a enfermedades oculares. 

Colectados en la Playa El Camisón (Arona)

También es frecuente encontrar lo que puedes ver a continuación:



Se trata de una peonza recubierta casi por completo, menos la abertura de la concha, por los tubos calcáreos del anélido epizoico Pomatoceros triqueter. En la playa puede pasar desapercibida para los paseantes que pueden pensar que se trata de una simple "piedra".
La peonza marina, debido a la textura de su superficie, es muy buen sustrato para que se asienten las larvas de anélidos que al crecer cubrirán la concha. Se trata de una relación interespecífica.

Opérculo: especie de tapón que los moluscos gasterópodos emplean para cerrar la abertura de la concha para defenderse de los predadores.